Y aquí vamos de nuevo

 Hola. ¿Cómo estás? ¿Sabes? No dejo de pensar en ti. Mientras pienso en la manera para poder olvidarte, me doy cuenta que lo único que hago es pensarte. Te extraño mucho, diablos, no sabés cuánto te extraño. Sé que tomaste tu decisión y simplemente no engañábamos a nadie siguiendo juntos, pero cómo me habría gustado seguir juntos por un tiempo más. Lo sé, entre más pronto terminemos con todo, será más fácil pasar página, pero puta, cómo duele tu ausencia en mi vida. Saber que no debo escribirte, que no debo buscarte ni verte, me hace sentir inútil, ¿porqué esto que siento por ti pasó de hacerme tan feliz a hacerme tanto daño? 

Aún cuando me es frecuente pasar por esto, sigue doliendo como si fuera la primera vez. ¿Será que en serio los busco imposibles o es que me enamoro demasiado fácil? No me interesa encontrar respuestas, solo quiero tenerte conmigo, entre mis brazos y no soltarte nunca. ¡Vaya que soy cobarde! tengo miedo a que la soledad regrese a mi vida, se siente a mi lado y me respire en la nuca. 

¿Cómo le haces para estar bien sin mi? ¿También me extrañas tanto como yo a ti? Siendo sincero prefiero no saberlo. Me dolería demasiado saber que yo no paso por tus pensamientos durante el día, que ya estás saliendo con alguien más y ni por un instante pasé por tus pensamientos antes de decidir salir con alguien más. Será que no quiero aprender o que soy demasiado débil pero no me es tan fácil pasar página. 

Tengo tan presente el proceso del luto que sé los pasos a seguir, conozco las fases y lo que no debo hacer, pero también me niego a aceptarlo. Quiero dejar de pensar en preguntas, sé que solo hacen más daño, pero es tan difícil hacerlo. 

Esto recién empieza y siento que llevo semanas y meses con este nudo en la garganta, no quiero desocuparme, solo llego a pensarte.

Pero no todo es malo, incluso pensarte mucho me agota mental y físicamente, espero pronto poder decidir dejar de hacerlo y poder seguir con mi vida. Y que si vuelvo a pasar por una etapa así, logre sobrellevarlo de mejor manera. De mi parte, solo puedo decirte: gracias. Incluso haciéndome daño, aprendí a valorarme, a poner límites y ver las banderas rojas sin importar lo ilusionado y pepiado esté. Gracias a ti, aprendí que mi mayor prioridad debo ser yo y que si no es mutuo, ahí no es. Espero te vaya bien, tan bien para no volver a saber más de ti.



Comentarios