Desde que empezamos esta nueva era donde las mascarillas, el alcohol en gel y con el contacto físico tan limitado (casi prohibido), hemos cambiado la forma en que nos relacionamos con el mundo en general. Es muy visto ahora evitar el contacto físico, los abrazos y apretones de mano (y por salud mental, emocional y existencial, mejor evitemos hablar de los besos).
En mi tiempo a solas (el cual es abundante) aprovecho el tiempo para pensar en todo, dentro de eso he sacado el tiempo para pensar en todas esas teorías conspiranóicas sobre la pandemia y las restricciones que se han tomado por el bienestar de la sociedad en general; y entiendo que es por el bien de todos en general pero aún así me pregunto si esta pandemia no vino a adelantar lo inevitable.
Nos hemos vuelto en una sociedad tecnócrata que ahora exige modernización, agilidad y facilidad para prácticamente todo lo que nos rodea; ¿Tenés hambre y no querés cocinar, necesitás comprar productos para la casa o se te acabó la comida para el perro? Fácil, uber-eats. ¿Necesitas trasladarte pero no querés conducir o no tenés transporte propio? Fácil, uber. ¿Quéres ver una película pero te da pereza/ansiedad volver al cine? Fácil, Netflix.
Nos volvimos tan adictos a todo rápido, fácil, sencillo, que ahora el problema recae en las relaciones afectivas y sociales, las queremos igual, cuando queramos, el tiempo que queramos y cuando nos cansemos o aburramos les damos pausa o cancelamos hasta que volvamos a sentirnos de humor para retomar, dejando de lado la empatía sobre los sentimientos de las demás personas, su tiempo y ni hablemos de los daños colaterales que podemos causar porque nos "aburrimos" de las demás personas.
El ser humano como ser en constante evolución ha aprendido de los errores, el cuerpo se ha adaptado al entorno y se las ha ingeniado de la mejor manera para sobrevivir en él, pero ¿pasa lo mismo pasa con nuestra salud emocional? Ahora tenemos personas que quieren relacionarse como ordenan un uber o como buscar una película en netflix, las relaciones se volvieron desechables, descartables, para "cuando tengo humor/tiempo" pero dejamos los sentimientos para las viejas generaciones o para cuando en "serio queramos algo" (y empezar la odisea por encontrar personas que también estén listas y comprometidas en crear algo estable y a largo plazo).
Ahora queremos todo fácil, incluyendo a quién amar y que tenga fecha de caducidad. Esto condiciona mucho entablar una conexión con otra persona, ya no se tiene certeza de cuánto tiempo disponemos al conocer a alguien más. Abrimos la caja de pandora, cambiamos la prioridad de la salud física por salud mental, ahora nos preocupamos más en lavarnos las manos y usar mascarilla que en entablar relaciones y darle oportunidad a las demás personas de mostrarse tal como son y no ser simplemente un vago recuerdo de quienes conocimos hace 5 minutos; y tampoco digo que debamos establecer relaciones con desconocidos solo por interactuar sino que ya ni siquiera tomamos el tiempo para abrirnos y mostrarnos como somos ni de que las demás personas lo hagan; si me aburro, te escribo, si hablando contigo también me aburro, chao. Dejamos la empatía en los diccionarios y la indiferencia como pilar en nuestro día a día. ¿En serio es esta la sociedad que queremos ser?, ¿queremos encerrar los sentimientos por miedo al rechazo, la soledad o el compromiso? ¿Y cuando acabe la pandemia, seguiremos siendo un grupo de indiferentes sentimentales?
Seamos el cambio que queremos ver en el mundo, seamos reales, seamos sinceros, seamos nosotros mismos, cómodos y abiertos a lo que las demás personas merecen, dejemos de ser egoístas existenciales, no se vale que por cuidarnos y encerrarnos en nosotros mismos, otras personas salgan heridas. Solo hay una vida, no se vale ser un cybor sin sentimientos porque así "es lo más fácil y lo más sano".

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