¿Cuándo fue que cedí tanto poder a otra persona?
¿Porqué accedí a darle tanta relevancia de su presencia en mi vida?
¿Cómo y dónde sucedió todo eso?
La soledad ha sido mi compañera durante mis 33 años de vida, en periodos cortos de tiempo me ha abandonado para permitirme conocer a otra persona, pero con el paso de los meses regresa, me mira a los ojos, sonríe disimuladamente y me dice al oído "SÉ QUE ME EXTRAÑABAS TANTO COMO YO A TI"; ella ha sido mi amiga y mi enemiga, mi compañera y confidente, la que me ayuda a crear planes locos en mi cabeza que nunca llegaron a ser realidad y ni siquiera a ser conocidos por nadie, y si he de ser sincero, aprecio su presencia en mi vida, lo que aborrezco ese ese desorden afectivo sentimental que me produce cuando se había marchado y luego regresa, haciéndome sentir inútil, dañado, fracasado. Nadie se marcha para volver al mismo punto, nadie emprende una aventura esperando regresar al punto de partida, y lo sé, no soy el mismo que era antes de partir pero no sé si hace falta vivir tanto daño y tanto conflicto existencial, tanto problema para comunicarse, conocer otras personas y tanta maraña de sucesos para aprender y crecer como persona y como hombre.
Mi problema no es fracasar, aprender ni cambiar, mi problema es que lo he estado haciendo por tantos años y la situación no mejora, ¿será que no nací para esto? entonces, ¿para qué putas he nacido?, luego de cada relación que fracasa, hago un juramento solemne de no volver a permitir que otra persona se adueñe de mis pensamientos, de mis planes y de mi tiempo pero soy débil, humano e imperfecto, no busco quien me complemente, busco quien me acepte pero pasan los años y la situación no mejora, entonces me pregunto, ¿y si no nací para estar en compañía? Al pasar por los veintes no tenía problema pero me aproximo a la mitad de los treintas y la situación no cambia ni da muestras de mejorar, llegaré a ser un viejo solo que no sirve para amar.
De las cosas que menos me agrada de conocer a otra persona y no poder soportar la tentación de contarle a mis allegados es luego tener que decirles que no funcionó, no porque me cueste por pena o vergüenza a que se enteren de mi fracaso amoroso, mi único problema está en pasar por la etapa de dar lástima, de los discursos automáticos de "TODO VA A MEJORAR, PRONTO CONOCERÁS A ALGUIEN MEJOR, VAS A ESTAR BIEN", yo no quiero discursos positivos ni palabras bonitas, yo quiero estar bien, quiero brincarme el luto, sanar la herida, volver a vivir sin que nadie robe mis pensamientos, que nadie entre en mis planes y que vuelva a estar feliz y tranquilo así, como estaba antes, como era antes de que alguien llegara a decirme lo que a todos nos gusta escuchar, hacerme pensar que esta vez será diferente, incluso a hacer planes a futuro conmigo sin ni siquiera tener el tiempo necesario para conocernos lo suficiente, eso es lo que me duele, me frustra y me enfurece, no el hecho de que haya llegado a hacer todo eso en mi vida sino haberle permitido hacerme creer que era verdad.
Y heme aquí, buscando un fármaco o una droga que me ayude a sanar, el tiempo avanza demasiado lento, lejos de sanar lo único que logra es mantener mi sufrimiento vivo, el dolor tan latente como el día en que todo se vino abajo, miles de pensamientos en mi cabeza incluso los de recibir un mensaje suyo diciéndome "quiero verte" y las palabras "volvamos a intentarlo" saliendo de su boca; pero no, la realidad no es esa, lejos de ayudar, eso solo es echarle sal a la herida. Y yo que nunca fui borracho ni consumo drogas, lo único que busco es huir a la realidad, tratar de no ser consciente del dolor latente que hay dentro de mi, queriendo ocupar mi tiempo y mi mente en otras cosas pero la lucha no es fácil, por momentos decaigo y le vuelvo a escribir, esperando que algo cambie, pero no, todo sigue igual. Si, lo sé, soy masoquista, me gusta sentir dolor, eso me recuerda que sigo vivo, que esto no es un sueño ni una pesadilla, que esto es otro fracaso que se añadirá a mi expediente de relaciones sentimentales, al paso que voy ya he gastado la cantidad pertinentes de fracasos amorosos que toda persona tiene, pero bueno, al menos en eso soy bueno (de hecho, voy invicto), en la universidad de la vida tengo mi puesto asegurado en fracasado en el amor, con énfasis en bueno para dar consejos, pésimo para seguirlos.
En medio de tanto dolor, duda y frustración, pienso que es necesario tocar la herida, echarle sal, ese debería ser mi motivación para querer pasar página y seguir adelante, levantar cabeza, pensar positivo y sonreírle a la vida, demostrarle que no me ha vencido y que tengo energías y motivos para ponerme en pie, aprender la lección y avanzar; pero no es fácil, hay días en los que quiero sentir el dolor tan vivo y real como el primer día, hay días en los que no quiero ser valiente ni sabio... hay días en los que solo quiero poder volver a ser yo, sin nadie dañando mis pensamientos, sin nadie haciéndome dudar de si soy compatible con el amor, sin nadie haciéndome sufrir ni teniendo el poder de hacerme sentir tan mal a pesar del tiempo y la distancia; hay veces en las que solo quiero volver a ser yo, en compañía de la soledad y ser feliz y sentirme bien.
Comentarios
Publicar un comentario