¿Estuvo usted antes de toda la evolución del internet y la llegada de las redes sociales? ¿Antes de que todo fueran solicitudes, likes, compartir y seguir? El mundo entró en una era digital que acortó las distancias físicas, amplió las fuentes de conocimiento y mejoró la forma y velocidad en que nos comunicamos pero, mejoró la evolución social de la humanidad?
Ya no hace falta tomar un avión, escribir una carta, ni siquiera hay que salir de casa. Ahora todo está a un toque o un clic de distancia. Podemos ver dónde están nuestros colegas y conocidos, saber si nuestra familia está bien o compartir momentos con nuestros amigos para que los demás sepan y también sean parte de esos bellos momentos. Pero es necesario hacer una pausa y darnos cuenta del verdadero impacto de las redes sociales y su influencia tanto en nuestras vidas como en las personas que tenemos agregadas en ellas. Ahora más que nunca vivimos en una era donde las apariencias juegan un papel importante, tal vez no primordial, pero si ayuda a la hora de tener una percepción acerca de ti y de tu vida como tal. Una buena foto, algún post que hagas, puede definirte como una persona interesante, divertida, machista o incluso un completo ignorante. Es verdad, tampoco hay que tomarse muy en serio las cosas, pero ¿Qué pasa con esas personas que no te conocen en persona y solo tienen una percepción de ti por las cosas que subes, publicas o posteas en tus redes sociales? Y es que esto aunque es muy serio no es lo que más deberíamos tener presentes, sino el montón de personas (si no es que todos) que venden solo la parte bella de sus vidas, esos que solo quieren que conozcas los lujos, paseos, regalos y vida privilegiada de tienen. Las ganas de encajar, de sobresalir y de sentirse admirado hace que muchas personas vendan una imagen que no es 100% real, esto hace que nos volvamos materialistas, falsos e incluso que empecemos a envidiar o incluso odiar a las demás personas al ver su grandiosa vida. Pero es que ya nada es real, sin tener de por medio contacto físico verbal con las demás personas, de momento solo vemos lo que los demás quieren mostrar, escondiendo verdaderas intenciones, sentimientos y acciones que tal vez nunca lleguemos a entender o conocer del todo. Es tiempo de darse cuenta que no importa la cantidad de seguidores, me gusta o comentarios tenga alguna publicación, de nada sirve si no tenemos ese calor humano, ese tacto, esa experiencia de cara a cara, donde podamos tener un poco más claro quiénes son las personas que nos rodean; es cierto, en persona también nos pueden mentir o vender una imagen que no es real o totalmente verdadera, pero en la vida real no existen filtros que embellecen la realidad de nadie, al menos aún no.
Por eso, antes de admirar o simpatizar con otra persona, tómate el tiempo para conocerle en persona, si no se puede, pues existen herramientas virtuales, pero siempre hará falta el contacto físico, en persona, ese que nos diferencia de bots o malware con intenciones de hacerle daño a los demás a cambio de satisfacción o beneficio propio.

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