Carta a mi viejo amor.



Lo diré de una puta vez, TE EXTRAÑO. Sé que es así, sé que ha sido así desde que dejé de verte y sé que sabes todo esto pero no parece importarte. ¿Tan poca fe tenías en lo nuestro que ni siquiera quisiste luchar por ello? ¿Cómo fue que de repente dejaste de creer que lo que teníamos era especial? ¿Alguna vez creíste en lo nuestro?. Soy consciente que teníamos poco tiempo, pero desde el primer día luché para dejarte claro lo que siento y lo especial que eras para mi; yo estaba dispuesto a luchar contra dragones, cruzar mares y recorrer miles de kilómetros por lo nuestro, solo necesitaba tenerte a mi lado, luchando conmigo, queriendo demostrarle a todos y al mundo que lo nuestro si era algo de verdad, pero lamentablemente eso no sucedió. 

La herida sigue abierta, recordándome que, queriendo o no, me has hecho daño. Las cicatrices son el recordatorio de que fuimos heridos; me expuse a ser herido y no lamento haberme mostrado vulnerable y humano. Si tuviera que hacerlo mil veces, mil veces lo volvería a hacer. Yo también tenía miedo al futuro, a lo incierto, a cómo lo tomarán nuestras familias e incluso a lo que dijeran nuestros amigos, pero tomado de tu mano me sentía el hombre más valiente del mundo, capaz de todo, lograr lo que quisiera, incluso lo que nadie ha alcanzado. Ha pasado más de un mes desde que te vi, pero de mis pensamientos nunca te has marchado; sigo sin entender cómo fue que pasamos de ser un par de enamorados a ser dos completos desconocidos, cómo pasaste de ser mi persona favorita a ser la causa de mis desvelos, de mis noches de llanto y mis nulas ganas de sonreír de nuevo.

A pesar de todo lo que ha sucedido, yo sigo deseando que te vaya bien, que te pasen muchas cosas buenas y que seas muy feliz. Si no estábamos destinados a estar juntos lo entiendo, pasamos tantos días juntos y fuiste mi razón de alegría y felicidad tantas veces que jamás podría olvidarlo. Si no es conmigo a tu lado, no importa, siempre estaré agradecido por haber aparecido en mi vida, por tantas sonrisas, por tanto amor, por aceptarme con mis defectos y mis demonios, por eso y muchas cosas más, siempre te estaré agradecido. Gracias por todo, has dejado un aprendizaje muy valioso en mi. Suerte y éxitos, si nos volvemos a ver en otra vida prometo intentarlo de nuevo y ojalá si quieras intentarlo, luchar y pelear por lo nuestro; hasta entonces y que tengas una buena vida, ¡nos vemos en la próxima!

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