En momentos como estos me gusta detenerme, hacer una pausa y darme cuenta que estoy bien, que vivo tranquilo pues nada ni nadie atormenta mi mente ni mi corazón. A veces pienso en lo bello de estar así, de lo mucho que disfruto tener total control de mi vida, de ser mi propia compañía, mi propio colega y compañero, hablar conmigo mismo y reírme de mis propios chistes o comentarios, pero es entonces cuando me doy cuenta que cuando todo no es paz y estabilidad es por culpa de una sola persona, soy el único culpable cuando permito que alguien entre a mi vida, mi mente y mi corazón y cause caos; pero no voy a ser hipócrita, disfrutar de la compañía de otro, hacer cosas juntos, tener experiencias y compartir momentos también es muy bello, es otra forma de disfrutar la vida y entiendo con mucha razón el porqué hay personas que aprendieron a vivir la vida así y no logran disfrutarla a solas, tal vez se acostumbraron demasiado y olvidaron a ser su propia compañía.
Si tan solo existiera una forma de tener la total certeza de lo que buscan las personas que llegan a tu vida, todo sería más fácil, menos heridas, menos conflictos y más amor. Pero los majestuosos barcos ni los imbatibles tanques de guerra se hicieron para verse lindos en un puerto o una bodega. Fue luego de muchas batallas, muchos errores y millones de desperfectos que los ingenieros lograron entender dónde y cómo mejorarlos para soportar batallas aún más duras y la fuerza de mil mares o ejércitos en su contra y salir avante. Pero no, como todo en esta vida, eso tampoco es así de fácil porque no nacimos para tenerlo todo resuelto, para vivir libre de conflictos, de errores, de caídas y de batallas, es eso lo que nos forma, lo que nos prepara y lo que nos ayuda a ser mejores personas, con experiencia y los pies bien puestos en la tierra, conscientes de que no debemos permitir que no hagan daño sin ofrecer resistencia, porque no nacimos para ser débiles, nacimos para ser el líderes en la cadena de la vida y para llegar al o más alto hay que caer y fallar mil y una veces.
El miedo eterno a la soledad, a nunca encontrar pareja y que tal vez "no naciste para amar ni nadie nació para ti" hace eco en nuestras cabezas, ¿será cierto? ¿cómo es eso posible, si yo no soy mala persona? - son las preguntan que siempre recalan en nuestras mentes y es que nacimos con la idea de que si no estamos enparejados con alguien, es porque hay algo malo en nosotros, ¿pero es eso cierto?
Nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos. Es de las primeras cosas que nos enseñan en nuestro proceso de aprendizaje, es el ciclo de todas las razas vivientes en este planeta (vaya mierda y presión psicológica y existencial nos meten desde pequeños) y es que razones hay de sobra para asustarse y entrar en caos existencial si no logramos tal cometido. La sociedad asimiló tal verdad hace cientos de años, querer hacerles entender que somos independientes y que estamos bien con nuestra propia compañía lo único que provoca es risas y burla, algunas veces nos miran con lástima y a veces dicen que "es por pensar así que no encontrás pareja", pero vaya montón de hipócritas doblemoralistas apuntando con el dedo, con una pareja que no aman, en una relación rutinaria y aburrida en la que se quedaron porque les dio miedo no encontrar a la persona indicada, porque sintieron que "los iba a dejar el tren" o porque no creen soportar la presión social de dejar una pareja para aventurarse de nuevo en el mundo de la soltería.
Pero basta de señalar a los que juzgan a los solteros, vayámonos al otro extremo, los solteros que aunque no tienen claro lo que quieren o lo que buscan, tienen perfectamente claro una cosa: no quieren nada serio con nadie. Esto no está mal, es perfectamente válido que tengan claro lo que NO quieren, el problema está cuando no lo dicen de frente, su ego no les permite pensar más allá de sus pequeñas cabecitas y van de persona en persona haciendo daño, mintiendo y hasta ilusionando en vano, siempre dejando daños colaterales en todos lados.
En conclusión, lo primero que debemos aprender es a amarnos tal cual, amar nuestra compañía y ser lo suficientemente maduros y honestos con los que llegan a nuestras vidas. Estar solo no es sinónimo de fracaso ni está bien llenar esa necesidad de estar con alguien, con el primer baboso que te topes en la calle, no podemos jugarnos el chance de conocer a alguien solo porque estamos aburridos, cachondos o asustados, tarde o temprano el karma las cobrará todas.

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