Químicas interpersonales.


¿Quién diría que aquella clase tan complicada, extraña, mitad teoría mitad números, con pinta de procedencia alienígena y que tanto nos complicó la vida en aquellas épocas de colegio terminaría estando presente en cosas tan básicas y cotidianas como conocer personas, como la lista de tus enemigos, tu crush y hasta esos compañeros con los que te sentabas al fondo del salón y compartías momentos de risas y vacilón? ¿En qué momento permitimos que algo tan complicado, extraño y extenso se metiera en nuestras relaciones interpersonales? ¿Existe una calculadora o una tabla periódica de los sentimientos con los que me facilite el establecimiento de las relaciones interpersonales que tengo a mi alrededor?

Todo proceso interpersonal que llevamos a cabo con las personas que nos rodean dan como resultado diferentes tipos de química, entre esas personas y tú mismo, esto da como resultado algunas buenas y algunas malas experiencias, pero gracias a todas ellas que llegamos a formar nuestra personalidad; eso sí, necesitamos tanto las experiencias positivas como las negativas para formar carácter y poder conocer quiénes somos, qué queremos y qué clase de personas queremos tener a nuestro alrededor. De aquí salen cosas tan positivas como nuestro grupo de amigos, nuestro mejor amigo, las personas con las que simpatizamos y por consecuencia nuestros rivales o enemigos; los necesitamos a todos ellos para encontrar un equilibrio en las relaciones con quienes nos rodean, no todo puede ser solo color rosa y no todo es tan malo como parece; pero me surge la duda sobre si está química se crea o si nace desde el primer momento en el que conoces e interactúas con otra persona, y no soy el único que parece preocupado al respecto, ya que la ciencia se ha encargado de buscar factores bioquímicos que traten de explicar o que nos ayuden a entender el porqué de esta química entre personas que no se basa en estatus económico o social, es cierto que los factores en común juegan un papel importante pero en ocasiones eso también tiene su excepción. Veamos pues qué dice la ciencia al respecto:

"La ciencia no se crea ni se destruye, solo se transforma" (lo sé, esto no es de utilidad, así que mejor vayámonos a algo en verdad útil).

La consideración de que existe química entre dos personas puede observarse mediante una serie de manifestaciones conductuales y físicas/fisiológicas que muestran la existencia de una afinidad profunda entre ambas.

Estas manifestaciones visibles en la manera de interactuar, se producen de manera inconsciente o semi-inconsciente. Es decir, no son producto de una manipulación voluntaria por parte de alguno de los implicados. Además, para que exista química entre dos esta debe ser bidireccional: lo contrario sería mera atracción de uno hacia el otro.

El origen de esta afinidad mutua es objeto de discusión desde la antigüedad, pero entre las diversas explicaciones que se han ofrecido al respecto podemos encontrar factores tanto biológicos como ambientales. Por ejemplo, algunos autores proponen que la química es producto de una identificación con el otro, derivada de la observación de patrones de personalidad y conducta los cuales coinciden o se asemejan a lo que a lo largo de la vida hemos aprendido que nos genera bienestar y felicidad. Esta coincidencia nos predispone positivamente hacia la otra persona, algo que a su vez puede llegar a facilitar que a esta le ocurra lo mismo. A ello hay que agregarle la existencia de atracción a nivel emocional y/o físico. En esta sensación de proximidad e interés participan diversos neurotransmisores y núcleos cerebrales, destacando el papel de la dopamina, feniletilamina o la noradrenalina. También se ha propuesta la influencia de las feromonas en dicho proceso.

Cabe destacar que, aunque es un concepto que por lo general se emplea principalmente al hablar de relaciones de pareja o de atracción afectivo-sexual, la idea de la existencia de química entre personas no se limita a esta área. De hecho, podemos hablar de la existencia de química con amistades, familiares o incluso en el ámbito laboral.

Existen claras señales de compatibilidad entre dos o más personas, no todas se ven implicadas a la hora de establecer esta química, de hecho, algunas veces existe "química" a distancia. No es primordial tener contacto directo con una persona, de hecho, también existe la química a la distancia, al ver la forma en que la persona interactúa, reacciona y responde ante diferentes situaciones que afronta en todo momento. Por ejemplo, mi mejor amiga de la universidad me parecía una persona interesante, aunque no intercambiamos palabra hasta medio cuatrimestre avanzado y al hablar con ella me di cuenta que además de interesante, es muy inteligente y divertida; fue así como poco a poco quise compartir más tiempo conociéndola y comprobando que la química era mutua. (Si, como toda química, si no existe interés mutuo no hay nada).

"Las relacionas que funcionan son aquellas que mantienen en la balanza emocional un saldo positivo entre ingresos (muestras de reconocimiento, agradecimientos, manifestaciones de cariño) y reintegros (críticas, conflictos, enfados, incumplimiento de compromisos). La química de las relaciones explora qué comportamientos ayudan a cargar el platillo de lo bueno y qué comportamientos se acumulan en el platillo de lo mano. La química también analiza cómo éstas actitudes no siempre son recibidas de la misma manera por parte de distintas personas con diferentes sensibilidades y personalidades. Es por esto que la verdadera química ayuda entonces a entablar mejores relaciones con los demás y evitar así que las "cuentas corrientes emocionales" esté en números rojos con nuestra familia, amigos y entorno laboral.

Se dice que nos toma 5 minutos para decidir si una persona nos agrada o no, pero ¿podemos confiar en nosotros mismos? ¿Qué pasa cuando, en el mejor de los casos, la persona que recién conocemos está fingiendo ser otra persona? O peor aún, cuando sin siquiera intercambiar palabra con la otra persona ya hemos tomado una posición al respecto, ¿cuándo decidimos sin darnos cuenta? Me temo que este tema es tan rico como amplio y aunque encontremos un millón de razones para decidir o dar por sentado que la química se crea o se construye, la verdad es que cada persona es diferente (como dice el dicho: "cada cabeza es un mundo") y entonces habría que aplicar una tesis a cada persona con quien nos relacionemos; yo en mi opinión personal sí creo que la química nace sola, uno la desarrolla pero además de gustos en común hace falta interés de ambas partes, porque dos personas que pueden llegar a ser mejores amigos, en el contexto, el momento o el día equivocado pueden llegar a convertirse en grandes enemigos (si, el mismo sentimiento que puede crear algo tan fuerte también puede crear algo destructivo y tóxico, todo depende las intenciones que uno lleve). Siempre existe algo que es la chispa en la que vos te sentís atraído o simplemente te llama la atención otra persona, creo que la comunicación verbal no es primordial, pero si es determinante para definir la creación de dicha química, que, positiva o negativa, depende de ambas partes cuán memorable puede llegar a ser en nuestras vidas.

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