Inicia un nuevo día, despiertas, te levantas y preparas para afrontar un nuevo día. Vas al trabajo, a la Universidad o tal vez no tengas nada qué hacer y pases el día entero en casa, quizás debas hacer los quehaceres y se te pase el día sin darte cuenta. Tenemos y sentimos la necesidad de mantenernos ocupados, a veces haciendo quehaceres que nos apasionan, a veces en labores que no son de nuestro completo agrado, pero bueno, las cosas no siempre son como queremos y con el paso de los años aprendemos a ser responsables y a aceptar que así sea.
¿Has notado lo lento que avanza el tiempo cuando estamos desocupados? De repente miles de pensamientos llegan a tu cabeza, muchas veces te genera ansiedad y prefieres ocupar tu mente en otras cosas, ocupar tu tiempo y tus preocupaciones en pequeñeces, tal vez en cosas sin importancia pero tus pensamientos no desaparecen, solo vuelven a esperar la oportunidad para entrar a tu tiempo libre y volver a moverte el piso, tal vez demasiado, tal vez lo necesario, pero sucede.
Todos los seres humanos somos viciosos, algunos al trabajo, otros a algún deporte o alguna afición, a alguna droga o peor aún, a otra persona. Dependemos enteramente de nuestra madurez y de la inteligencia emocional darnos cuenta de si estamos listos para deshacernos de cualquier vicio para evitar hacernos más daño. El problema de todo vicio es que el más grave es al que más nos hacemos dependientes.
Ahora bien, hablemos de los vicios emocionales, esos que más daño hacen y que más traumas producen.
"El apego emocional, también conocido como apego afectivo, es el que implica una dependencia en tus relaciones, ya sea de pareja, sociales o familiares. Se puede convertir en un problema y es importante que aprendas a identificarlo y a salir de ese tipo de situaciones" Justifica esa dependencia escudándose en el amor, en el enamoramiento, pero en el fondo es consciente de que no es feliz. Ha renunciado a todo para luchar por una relación que no le hace crecer.
El apego emocional no solo carcome nuestra propia existencia reduciéndola a la dependencia de la otra persona, volviéndonos algo menos útil que una servilleta, pero que cuando llega el momento donde nos utiliza, nos hace sentir queridos, amados y aceptados, pensamos que todo volverá a estar bien (cuando nunca lo ha estado) y luego de unos minutos volvemos a caer en la realidad que nada ha cambiado y se repite el ciclo de buscar ser necesitados para sentirnos plenos y encontrar sentido a todo lo que estamos pasando. Y todo esto es muy grave, pero existen peores casos, como lo es la codependencia emocional, donde la persona además de abandonar su propio ser por estar pendiente de su pareja, recibe agresión psicológico, físico o verbal.
Pero a todo esto, no puedo dejar de preguntarme: ¿Cuándo permitimos que todo esto sucediera? ¿Cómo fue que nos devaluamos tanto a nosotros mismos que de repente necesitamos de otra persona para sentirnos completos o plenos? ¿Porqué permitimos que nuestros objetivos y nuestras metas pasen a un segundo plano por otra persona? ¿Qué hace falta para entender que somos nuestra primer prioridad y si no somos aceptados o amados, no debemos permanecer ahí?
Maldita sociedad que nos inculca desde pequeños a la obsesiva necesidad de encontrar "nuestra media mitad" para alcanzar la verdadera felicidad, maldita sea la hora en que dimos por sentado que eso era una realidad, maldita sea el momento en que aceptamos que estamos incompletos y necesitamos de la aprobación de otra persona para sentirnos valiosos e importantes.
Existen mil maneras de hacerse daño, alcohol, cocaína, tabaco, anfetaminas, ácidos, etc. Cada persona elige con cuál droga hacerse daño, dejemos de buscar excusas para depender, seamos libres, seamos sinceros, seamos cariñosos con nosotros mismos. Dejemos de perder nuestra existencia por querer encajar, por querer ser parte del montón y aprendamos a depender de la persona que nos ve desde el espejo, la única persona que nunca nos va abandonar y quien sufre si nosotros nos hacemos daño. No vinimos al mundo a sufrir, no merecemos migajas ni ser segundo plato. Si no nos van a amar como queremos, es mejor que no nos amen y seguir nuestras vidas hasta encontrar a quien si nos valore y trate como lo merecemos.

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