Bendita inteligencia la del ser humano que lo ha llevado a descubrir el fuego, a crear la rueda y hasta a llegar a la luna. Desde pequeños se nos ha inculcado la educación y las buenas costumbres para llegar a ser seres humanos útiles para la comunidad en la que vivimos; pero al parecer hemos omitido un detalle minúsculo. ¿Cuándo daremos la misma prioridad e importancia a poder desarrollar una salud sentimental idónea? La salud física es de prioridad en la actualidad, cada vez y desde más jóvenes se nos indican cuáles costumbres tener presentes en nuestras vidas si queremos llegar a tener una vida físicamente saludable, pero, ¿y la vida sentimental?. Y es que ese detalle no es reciente, llevamos generación tras generación que se forman y preparan académica y laboralmente para llegar cada vez más alto y obtener mayores logros pero siguen siendo personas con problemas para expresar sentimientos, para abrirse y decir lo que sienten sin miedos ni tapujos, personas que saben que ser o pensar diferente no los hace mejor ni peor que nadie, personas sin miedo al rechazo o a ser tachado de diferente por no ser uno más del montón. Tal vez de aquí se haya fomentado tanto problema en las relaciones interpersonales, tal vez por eso ahora encontrar pareja sea cada vez más un juego del azar, una lotería o jugar a la ruleta rusa; grandes profesionales, con importantes puestos en exitosas compañías pero con miedo al compromiso, vergüenza de mostrarse tal cual es frente a otra persona y sin el más mínimo control de emociones. ¿De qué sirven los licenciados, tantos diplomáticos con tanto doctorados si no saben expresar sus sentimientos? ¿En qué beneficia a la raza humana que existan prestigiosos abogados, grandes doctores y excelentes informáticos si no saben ni siquiera dedicarse un tiempo para definir sus prioridades, ni la clase de persona que quieren tener a su alrededor?
Por eso empecemos a preocuparnos por nuestros sentimientos así como vamos al nutricionista, al gym y a leer sobre cuidar nuestra salud física, interesémonos por desarrollar nuestros sentimientos, expresarlos y fomentarlos en quienes nos rodean; aprender a ser claros y tener nuestras prioridades bien marcadas, porque el reloj avanza y no serás joven toda la vida. Tenemos tanto avance tecnológico que olvidamos lo básico, dejamos de prestarle importancia a lo que sentimos, dejamos de ser animales para volvernos una raza superior, pero que no piensa en lo más importante, en lo que siente y en lo que expresa respecto a lo que siente.

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