-Lo más importante en la comunicación es escuchar lo que no se dice. -Peter Drucker.
Bendita comunicación verbal, lo que nos diferencia de los demás animales, lo que nos hace superiores, la razón por la que hemos evolucionado nuestro entorno y la razón por la cual somos la punta de la cadena evolutiva de los seres vivos en el planeta. ¿Qué sucede cuando eso que nos hace mejores y por lo cual nos sentimos una raza superior no es tan eficiente ni lo utilizamos apropiadamente como debiéramos sino con lo necesario para transmitir una idea pero desperdiciando la oportunidad para expresar más que eso?. Es cierto, la comunicación, ya sea verbal o escrita, nos ha facilitado demasiado mejorar y entender mejor lo que nos rodea y mejorar también nuestras relaciones interpersonales con quienes nos rodean, pero somos seres perezosos por naturaleza, sumado al hecho de querer sobrevivir y perdurar por la mayor cantidad de años posible, eso ha dado como resultado simplificar nuestra existencia, ahorrar energías, evitar esforzarnos y dar más de lo necesario para lograr nuestros objetivos. Es así como nos volvimos perezosos para expresarnos, decimos las cosas a medias, con medios significados, sin asegurarnos que nuestro interlocutor entienda totalmente lo que expresamos, lo que deseamos, necesitamos y lo que desde nuestro interior arde en deseos de ser libre en su totalidad, pero no, aprendimos a hablar, escribir y leer, pero no aprendimos a ser claros, a decir y expresarlo todo, nos conformamos con lo mínimo y poco a poco empezamos a tener malos entendidos, afectando a terceros, a nosotros mismos y a nuestro entorno como resultado de ello.
Debemos sumar a la cartera de responsables el miedo, miedo al rechazo, a que reaccionen de manera negativa y hasta quieran hacerte daño por expresarte, por decir las cosas que piensas (si es que aún se hace eso), entonces aprendemos a vivir en modo ahorro, ahorro de energía, ahorro de pensar, ahorro de empatía, ahorro de abrir la mente y estudiar lo que acontece, porqué acontece y cómo puedo solucionarlo en caso de que me haga daño o me perjudique a mi o a las personas que me rodean. Entonces, como resultado del miedo y la pereza, vivimos a medias, diciendo las cosas a medias, sintiendo a medias y comunicándonos a medias, siendo quienes somos a medias, aprovechando el tiempo y las oportunidades a medias, todo por miedo y pereza.
Debemos sumar a la cartera de responsables el miedo, miedo al rechazo, a que reaccionen de manera negativa y hasta quieran hacerte daño por expresarte, por decir las cosas que piensas (si es que aún se hace eso), entonces aprendemos a vivir en modo ahorro, ahorro de energía, ahorro de pensar, ahorro de empatía, ahorro de abrir la mente y estudiar lo que acontece, porqué acontece y cómo puedo solucionarlo en caso de que me haga daño o me perjudique a mi o a las personas que me rodean. Entonces, como resultado del miedo y la pereza, vivimos a medias, diciendo las cosas a medias, sintiendo a medias y comunicándonos a medias, siendo quienes somos a medias, aprovechando el tiempo y las oportunidades a medias, todo por miedo y pereza.

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