Iniciar cualquier tipo de relación es complicado (laboral, académica, familiar y sentimental), lleva muchísimo tiempo, jamás dejas de aprender y conocer a las demás personas, sin mencionar que durante el camino tendrás problemas de todo tipo, nunca podrás dar por sentado las cosas, el día de mañana todo puede cambiar y debes adaptarse al cambio.
no solo en la evolución genética sobreviven los que mejor se adaptan al cambio, en las relaciones interpersonales sucede exactamente lo mismo.
Resulta increíble entender que somos seres en constante proceso de evolución, nuestro cuerpo es el resultado de millones de años de evolución y aún así, seguimos el proceso cada minuto, instante y hora que pasamos con vida; en cada aspecto mejoramos, si sufrimos alguna herida física, nuestro cuerpo evoluciona y la sana, de igual manera sucede si socializamos con nuestros semejantes aprendemos reglas básicas de expresarnos y comportarnos de manera que podamos forma parte del entorno que nos rodea.
Con la llegada del Internet cambiamos nuestro estilo de vida, personas de todas las edades evolucionamos con la tecnología y la hicimos parte de nuestra vida, de nuestra rutina y de nuestra forma para comunicarnos con las demás personas. Como seres en constante evolución siempre buscamos la manera de obtener lo que queremos con el menos gasto energético, la menor exposición a lo incierto y eliminar lo antes posible la probabilidad de fracasar, que ser atacados o dañados de cualquier manera; buscamos siempre asegurarnos de obtener nuestros objetivos sin margen de perdida.
Ya no hace falta moverse para entablar una conversación con un familiar lejano, no necesito pasaporte para conocer las maravillas del mundo y con tocar un botón en mi teléfono táctil ya puedo hasta conseguir citas; tal vez cambiamos demasiado, tal vez no hacía falta facilitar tanto las cosas, tal vez antes estábamos bien o tal vez solo me estoy quejando porque a mi no se me da bien esto de contactarme con alguien que está lejos y detrás de su celular, viendo mis fotos, leyendo mi información pero sin estar presente, sin saber si hace algún gesto o comentario al respecto, solo anuente a lo que pasa a mi lado de las cosas, sin saber la contra-parte de conocer personas en el siglo 21 que acortó distancias, eliminó la sensación de esas emociones y los nervios de conocer a una persona frente a frente, de la experiencia de enfrentar los nervios y los miedos, no existe tecnología que pueda hacerte tener una experiencia similar o al menos aún no existe, seguramente en unos años sea tan real como en persona, pero por ahora vivimos pendientes de una notificación, de un mensaje, de un audio que olvidamos mantenernos humanos.
Con la llegada de las redes sociales, cada vez es más frecuente interactuar con personas de manera virtual y llegado un nivel de confort o confianza se procede a pasar a conocerse en persona. Posiblemente esté bien actualizar la manera en que conocemos a las demás personas, es un hecho que es más seguro, pero mi pregunta es: ¿será humano?. Interactuar con una foto, con audios sin ver, sentir, oler y estar frente a la otra persona, nos exime de tantas sensaciones y experiencias que nos convierte en máquinas, una extensión del aparato por el que nos estamos comunicando y por ende nos vuelve más fríos, con expectativas menos realistas o tal vez menos humanas. Hoy en día pasamos tanto tiempo interactuando por medio de dispositivos tecnológicos que nos volvimos hipersensibles al rechazo físico, a los rompimientos amorosos y a las malas experiencias interpersonales. Al utilizar las redes sociales para interactuar y conocer personas, hemos dejado en manos de la tecnología el desarrollo y por ende el éxitos de las relaciones interpersonales, cuando por necesidad de contacto físico llevamos al siguiente paso y procedemos a conocer llegamos más inexpertos, más sensibles, tomando de mala manera el rechazo, encerrándonos en nosotros mismos, odiando el daño que sufrimos y viendo las cicatrices como algo negativo, como algo que permitimos que nos hicieran y que no debemos nunca más volver a ser tan inocentes, tan condescendientes y tan abiertos lo que no conocemos, a exponernos a ser heridos y a ser mercados de forma negativa.
Somos seres humanos, de piel y huesos, de sentimientos, de razonamiento y capaces de comunicarnos por medio del habla. Somos mamíferos, somos producto de la evolución genética, nada de todo lo antes mencionado nos quita que seguimos siendo animales, que necesitan formar parte de la sociedad, que necesitan interactuar por personas con gustos en común, que necesitamos dar y recibir afecto, que por más tecnología que exista no podemos ni debemos permitir que ahora una "app" nos haga elegir pareja, que un LIKE no se vuelva un saludo ameno y que un "emoji" sea tan gratificante como una risa o un beso. Nos volvimos sensibles cobardes y marginales resentidos que temen al fracaso y al rechazo, dejamos que los sentimientos se volvieran cosas de películas de Hollywood y que ahora solo buscamos satisfacer las necesidades carnales con cualquier persona que se nos aparece en alguna red social, rechazamos abrir nuestro corazón y sentimientos a cualquiera y con ello empezamos a limitar las experiencias que nos mantienen humanos y cada vez nos convertimos en un aparato evolucionado sin sentimientos y que solo piensa en sí mismo y con miedo a salir de nuestra zona aislada de "confort".
Ya no hace falta moverse para entablar una conversación con un familiar lejano, no necesito pasaporte para conocer las maravillas del mundo y con tocar un botón en mi teléfono táctil ya puedo hasta conseguir citas; tal vez cambiamos demasiado, tal vez no hacía falta facilitar tanto las cosas, tal vez antes estábamos bien o tal vez solo me estoy quejando porque a mi no se me da bien esto de contactarme con alguien que está lejos y detrás de su celular, viendo mis fotos, leyendo mi información pero sin estar presente, sin saber si hace algún gesto o comentario al respecto, solo anuente a lo que pasa a mi lado de las cosas, sin saber la contra-parte de conocer personas en el siglo 21 que acortó distancias, eliminó la sensación de esas emociones y los nervios de conocer a una persona frente a frente, de la experiencia de enfrentar los nervios y los miedos, no existe tecnología que pueda hacerte tener una experiencia similar o al menos aún no existe, seguramente en unos años sea tan real como en persona, pero por ahora vivimos pendientes de una notificación, de un mensaje, de un audio que olvidamos mantenernos humanos.
¿Puede funcionar una relación virtual?
Somos seres humanos, de piel y huesos, de sentimientos, de razonamiento y capaces de comunicarnos por medio del habla. Somos mamíferos, somos producto de la evolución genética, nada de todo lo antes mencionado nos quita que seguimos siendo animales, que necesitan formar parte de la sociedad, que necesitan interactuar por personas con gustos en común, que necesitamos dar y recibir afecto, que por más tecnología que exista no podemos ni debemos permitir que ahora una "app" nos haga elegir pareja, que un LIKE no se vuelva un saludo ameno y que un "emoji" sea tan gratificante como una risa o un beso. Nos volvimos sensibles cobardes y marginales resentidos que temen al fracaso y al rechazo, dejamos que los sentimientos se volvieran cosas de películas de Hollywood y que ahora solo buscamos satisfacer las necesidades carnales con cualquier persona que se nos aparece en alguna red social, rechazamos abrir nuestro corazón y sentimientos a cualquiera y con ello empezamos a limitar las experiencias que nos mantienen humanos y cada vez nos convertimos en un aparato evolucionado sin sentimientos y que solo piensa en sí mismo y con miedo a salir de nuestra zona aislada de "confort".



Comentarios
Publicar un comentario