Caminando a solas.


¿Quién eres? ¿Cómo te catalogarías a ti mismo? Si fueras un sabor de helado, ¿cuál serías y porqué? ¿Quién te dio la imagen que percibes de ti mismo?. Somos resultado de las decisiones que hemos tomado, algunas influenciados por terceras personas, a veces hemos tomado el riesgo de elegir la decisión diferente a la esperada o a la que los demás creen que iremos a tomar queriendo probar algo diferente y arriesgarnos víctima de sentir la tan deseada adrenalina; pero de cada error que hemos cometido es una lección aprendida y de cada tropiezo hemos aprendido a caminar erguidos. 
Las relaciones interpersonales (llámese trabajo, estudio, familia, amistad y sentimental) se basan en tener presente un pensamiento y definición en común, tal vez no exactamente igual pero al menos con el mismo propósito y el mismo núcleo; en algunas ocasiones iremos a desarrollar una mejor relación por gustos en común, a veces producto de experiencias que nos ayudaron a conocer mejor el tipo de persona con quien tratamos y a veces fue simple química o porqué no, suerte.

Como seres humanos y como individuos de la sociedad en la que habitamos, somos portadores de una esencia que nos hace diferentes; como integrantes de la sociedad tenemos miedo a la soledad o el rechazo pero como parte de los más de 7 mil millones de vidas que habitan en este planeta traemos en nuestro ADN la necesidad de buscar la compañía y aceptación de nuestros semejantes, queremos ofrecer algo diferente a los demás, algo que nos haga sentirnos únicos y que sin importar cuántos sujetos pelones, de barba y altos existan, quiero ser recordado por algo que nadie más; lo mismo pasa si eres mujer, cabello de ondulado y color castaño. 
¿Qué ofreces tú que no ofrezca nadie más? - esta es la pregunta que más veces nos ha hecho vernos al espejo y cambiarnos de vestimenta hasta tres o más veces. La vida misma que te hace comprar esos tenis blancos (sabiendo que terminarán amarillos luego de un par de usadas), comprar ese gorro de lana, (sabiendo que donde vives nunca hace frío) y ponerle a tu auto esa calcomanía de tu equipo de fútbol para que no se vea igual a los del mismo modelo. 
La "supervivencia del más apto" es una frase propia de la teoría evolutiva de Charles Darwin y el darwinismo social, como una descripción alternativa de la selección natural y y la creencia de que el concepto darwiniano de la selección natural puede ser usado para el manejo de la sociedad humana, insistiendo en la competición​ (étnica, nacional, de clase, etc.) por recursos naturales o diversos puestos sociales.
Y es por ello que buscamos sobresalir y mostrarnos más atractivos ante los demás, buscando respeto, admiración y deseo. Somos vendedores y nuestra más valiosa mercancía somos nosotros mismos, por eso tratamos de lucir espectaculares ante la sociedad, por eso nos vendemos como joyas muy valiosas y únicas, pero aquí la verdadera pregunta es: ¿Cuánto vales y porqué crees que lo vales? En realidad no importa la respuesta, sabemos de sobra que tu respuesta es meramente subjetiva y que se necesita de un tercero para ratificar si lo que crees decir es cierto o si tienes el ego muy inflado de tantos piropos que recibes de gente falsa en redes sociales.

Es de vital importancia tener presente que en muchas ocasiones las personas no sabemos lo que queremos hasta que lo desperdiciamos, para no volver a tenerlo, al menos no a corto plazo o con la misma persona. Sabemos que nos gusta estar en compañía pero en ocasiones omitimos pequeños detalles que resultan ser importantes para algunas personas; el típico "quiero estar con alguien pero no quiero dejar de hacer lo que quiero" es el principal motivo de colapso entre estar solos o en pareja. Es increíble que haga falta decirlo pero nada de esto sería problema si lo hablamos desde un principio y somos honestos, es mejor evitar problemas de comunicación e iniciar peleas que se pudieron evitar con 5 minutos de charla abierta y sincera. Entiendo perfectamente que cambiamos constantemente de opinión sobre todo, incluso sobre nosotros mismos pero no puede ser que nos consideremos adultos y no podamos sacar el rato para reflexionar y tomar una decisión sobre lo que queremos, a veces es un simple capricho (si siempre terminas discutiendo porque te sientes asfixiado en cualquier relación tal vez es porque no necesitas a alguien, solo buscas compañía ocasional), algunos pocos no han terminado una relación cuando ya andan buscando otra (la sociedad y su ideología de plenitud en compañía sentimental hicieron hueco y dejaron una herida profunda) y nunca falta la persona que no quiere nada, que no busca nada serio y que solo quiere pasarla bien (si, estoy hablando de esos que mantienen el sida y los embarazos no planeados con vida, #putos); todas esas personas merecen respeto y aceptación, todas ellas conforman la sociedad en la que habitamos y con quienes coexistimos, el detalle está en que no solo NO existe ninguna conversación clara y honesta, sino que vamos por la vida tropezando con relaciones conflictivas y tóxicas, corazones rotos y una enorme sensación de vacío existencial sobre si en verdad nacimos para encontrar pareja o si somos un producto con errores de fábrica que morirá solo y abandonado. 
No apoyo la idea de que se necesite una pareja para ser feliz pero tampoco digo que vivir en soledad sea perfecto; pienso firmemente que debemos encontrarnos a nosotros mismos, ponernos siempre en primer lugar y sin importa cuántos años tengamos y que todos nuestros amigos de infancia y colegio ahora tienen hijos y algunos hasta se hayan casado varias veces, eso no debe implicar en nuestra toma de decisiones para conseguir pareja o estar en una relación con alguien. Debemos tener presente que estamos obligados a ser felices con la primer persona que nos ve todos los días en el espejo, y luego querer compartir nuestra vida y felicidad con las personas que quieran compartir su felicidad con nosotros; no debemos aceptar migajas ni relaciones problemáticas con tal de alejarnos de la soledad.  Está claro que la dependencia emocional juega una mala pasada en muchas personas que urgidas por una relación que los mantenga a flote (entiéndase mantener a flote, tener con quien hablar, compartir espacio y tiempo, aunque no sea juntos o momentos agradables) del trajín y el cansancio del diario vivir. A pesar de tantos avances tecnológicos y el acortamiento de la distancia física con las demás personas, es increíble cómo en materia de amor propio seguimos en la edad de piedra; muchas personas no solo no aprendieron a quererse a sí mismo sino que mantienen el erróneo ideal que necesitan a una persona en sus vidas para sentirse completos y existosos. Está de más decir que esas son las mismas personas que terminan en una relación por rutina, por evitar estar a solas, por miedo a estar solo consigo mismo y escuchar todas esas voces que ignora y omite por miedo a enfrentar la realidad, por miedo a reconocer que haces mal poniendo todas tus expectativas de felicidad y éxito en otra persona y que a la larga terminarás viejo, sin sueños, sin amor y sin vida.
Existen mil variantes que deben ser consideradas a la hora de buscar pareja, aunque suene lógico o difícil de creer, muchas personas dejan la química a la suerte. A veces es atracción física pasional, a veces es curiosidad de conocer mejor a la otra persona e incluso existen ocasiones donde sea salir de la rutina y charlar con alguien nuevo; dejamos factores de vital importancia que junto con la química se vuelven primordiales para establecer una relación duradera y estable, ¿cuáles son esos factores? simple, la distancia física y la prioridad existencial. Muchas veces y como toda nueva experiencia no tomamos en consideración el factor traslado (seamos sinceros, toda relación por más perfecta que sea, se vuelve tedioso y cansado viajar una o dos horas todos los fines de semana para estar solo un rato con esa persona especial; y ni hablemos del factor prioritario, tan feo que se siente poner a esa persona en primer lugar, incluso encima de ti mismo y darte cuenta que a ti te mira como una opción de salir los fines de semana y de vez en cuando). Es curioso cómo algunas personas creen que a la larga pueden acostumbrarse a pequeñas variantes de estos dos factores, cuando lo cierto es que nadie se acostumbra a viajar horas para recibir migajas. 
Nunca está de más sacar unos segundos para reflexionar sobre si a pesar de todo lo que sentimos que queremos y necesitamos en nuestras vidas existe lugar para llevarlo a cabo. Muchas veces nos dejamos llevar por el romanticismo, la pasión y la adrenalina de nuevas experiencias con otra persona que dejamos de lado diminutos rasgos de qué tipo de relación estamos dispuestos a tener, algunos no creen en el amor, otros no piensan en el matrimonio y otros cuantos solo buscan compañía con una pareja fija y estable. Abundan casos de parejas con hasta diez años de relación y no se sienten listos para pasar al siguiente nivel, se acostumbraron tanto a mantener una vida dividida que no se ven compartiendo casa con otra persona, teniendo hijos o alcanzando el matrimonio. Y todo esto es culpa de la mala praxis de convivencia (el hecho de no compartir un mismo techo no representa que no convivas con tu pareja), es bueno tener presente lo que la otra persona busca y si eso funciona con tu plan de vida (recordemos que la pareja debe ser esa cereza del pastel, no es que el pastel sepa delicioso gracias a ella pero todos sabemos que sin la cereza el pastel no sabe igual), por ende es sumamente importante tener presente el plan de vida de la otra persona (hace falta un post sobre el tema que voy a mencionar, pero créeme, nadie cambia si no siente la necesidad de hacerlo; si piensas que puedes hacer cambiar a tu pareja para que amolde sus ideales  y plan de vida más acorde al tuyo, quiere decir que entre tú y yo, uno de los dos es un iluso, y ese no soy yo).

Para ir terminando y cerrando este capítulo, quisiera hacer un breve resumen sobre lo que un corazón solitario entiende y está dispuesto a realizar a la hora de conocer a otra persona. Primero debe conocerse y amarse a si mismo lo suficiente como para borrar la errónea idea de necesitar a una pareja para llegar a convertirse en una persona estable y plena; debe entender que una pareja es un elemento que te da un "extra" (con sus consecuencias positivas y negativas, no seamos ingenuos, es utópico esperar encontrar solo momentos color rosa en cualquier relación) que trae consigo nuevos retos y responsabilidades que debemos estar anuentes a aceptar y llevar a cabo de la mejor manera (no sea que perdamos el tiempo por rutina y hacer feliz al otro/a) y si la otra persona no está dispuesta a llegar al mismo nivel de compromiso que tú, puede que lo mejor sea ser sinceros y dejar el teatro para las novelas de Shakespeare y García Marques. 
No importa lo que pase, lo que es meramente importante es que seas consciente de quién eres, qué ofreces, qué necesitas o  buscas y si solo ves respuestas negativas, es porque aún el momento no ha llegado, pero no importa, si te amas a ti mismo no hay tren que te deje cuando te encanta caminar y disfrutar del paisaje. 
  


Comentarios