¿Cómo te va, mi amor?

En la búsqueda por un título recordé una conocida canción, aunque no me sé la letra de memoria, la sencilla pregunta con la que inicia el estribillo me hace pensar que tal vez quién la escribió contaba con algún tipo de interés en saber cómo se encuentra el destinatario. "¿Cómo te va?", la pregunta que más hacemos cada día y que en gran medida la hacemos por cortesía, no por interés; de la misma manera respondemos sin pensarlo, una respuesta memorizada pero no significa ni representa lo que en realidad nos pasa o sentimos ni cómo nos encontramos o estamos, es simplemente la respuesta rápida y sencilla que más se ajusta a quitarnos de encima entrar en detalles.

Lo que diferencia al ser humano de todos los demás seres vivos en el planeta es el poder    de razonar, de reflexionar, de analizar y pensar lo que sucede a su alrededor, el por qué de las cosas y si hay algo que pueda hacer al respecto para cambiar y mejorar su vida y el entorno que le rodea; curiosamente es una de las prácticas menos aplicada hoy en día, la tecnología nos ha mejorado mucho nuestro estilo de vida, tal vez demasiado, como consecuencia cada día somos menos quienes utilizamos el razonamiento, quienes piensan y quienes buscan analizar cómo mejorar su entorno a largo plazo, no algo espontáneo que     dure un momento, sino una mejora general que perdure a lo largo de los años.

Entonces ahora dime, ¿cómo estás? ¿Sientes gusto por tu vida? ¿Hay algo que puedas hacer para mejorarla? Pasan los días, el tiempo avanza y no se detiene por ti, por tus problemas, por tu falta de tiempo "para hacer ejercicio" o "salir con tus amigos del colegio", "tomar clases de baile", "hacer un viaje al extranjero" o "probar un peinado nuevo", pero no te percatas hasta que llega el día de tu cumpleaños o es navidad; entonces te detienes por unos segundos a reflexionar si está todo bien, si estás donde quieres estar y si estás dispuesto a seguir donde estás por el resto de tus días. Y muchas veces las respuestas te dejan lleno de frustración, decepción, tristeza y melancolía que es por ello que prefieres no hacerlo más, reflexionar y pensar te hace daño, pero en vez de buscarle soluciones prácticas que hagan eco en tu vida de manera positiva, prefieres tomar el camino fácil y dejar de hacerlo, dejar que el tiempo avance, dejas de ver el reloj, la hora deja de tener importancia... de por si "estás donde debes estar" o donde dejaste de intentar por algo más.

¿Ahora si tomaste el tiempo para analizar "¿cómo estás?" o prefieres seguir dejando pasar el tiempo, sin arrepentimientos ni reclamos?.


Comentarios